El Museo Guggenheim, obra del genial arquitecto Frank Gehry, es el primer activo turístico de la ciudad de Bilbao actualmente, pero sin duda es el casco viejo el punto clásico de partida o de llegada de cualquier “traveller” que se haya acercado a Bilbao. En él se pueden disfrutar de múltiples actividades que van desde el típico aperitivo del Buolevard en la calle Arenal, lugar de tertulias en las que participaron personajes tan relevantes como Unamuno u Ortega y Gasset y de estilo “art deco”. Enfrente nos encontramos con el Arenal, que cobra un dinamismo especial con motivo de las fiestas navideñas. Está flanqueado por el Teatro Arriaga, uno de los edificios más atractivos de la ciudad, y al otro lado podemos ver las dos torres gemelas de la Iglesia de San Nicolás de Bari, patrón marinero. Frente al pórtico de la Iglesia encontramos el Banco de Bilbao que tras su fusión con el de Bizkaia es utilizado como sala de conferencias y exposiciones culturales. Dentro del casco viejo hay que ver la Plaza Nueva, de estilo neoclásico, con 64 arcos sotenidos por columnas de estilo dórico y bajo cuyos pórticos se pueden degustar los suculentos “pintxos” en los numerosos establecimientos hosteleros, platos típicos de la cocina vasca, además del curioso mercadillo que se celebra los domingos en el que podemos encontrar auténticas joyas en forma de grabados centenarios o colecciones de cromos de los más diversos.
Esto es sólo una primera aproximación ya que Bilbao ofrece mucho más, pero a quien le toca descubrirlo es al viajero que se anima a pasar un fin de semana en la ciudad. La mejor manera es contratando una oferta de vuelo barato ya por que la oferta de compañías de bajo coste que ofrecen billetes baratos a este destino a aumentado de manera notable.