La costa del Sol es uno de los destinos preferidos por los turistas europeos actualmente. Y no por casualidad. La ciudad de Málaga ofrece en un mismo paquete una combinación de oferta turística que es difícil rechazar, en una misma visita podemos disfrutar de buenas playas para descansar y a la vez tener una riqueza monumental, museística, artísitica y gastronómica para quitar el hipo.
Las 16 playas que tiene la capital dan para cualquier actividad que tenga que ver con turismo de sol y playa, como puede ser descansar, nudismo, etc… además de contar con un envidiable acceso por transporte público y privado y separadas del tráfico urbano.
Ya en las mismas playas podemos conocer la gastronomía tradicional malagueña en los innumerables chiringuitos que salpican la costa en los que hay que probar el pescaíto frito y los espetos de sardinas o de calamar.
En el centro de la ciudad podemos visitar el museo del inigualable Picasso o el conjunto monumental Alcazaba-Gibralfaro-Teatro Romano y también sentarnos en alguna de sus terrazas y disfrutar de las típicas tapas o de un buen desayuno a base de churros con chocolate.
Málaga tampoco duerme, osea que si buscas también algo de marcha, el centro histórico está lleno de gente joven y no tan joven desde la noche del jueves hasta la del sábado llenando los múltiples bares de copas y moviendo el esqueleto con buena música(a veces en directo en algunos locales) y bebidas variadas. Málaga también cuenta con zonas de ambiente más relajado en los que disfrutar de una bebida mientras se conversa con los amigos como la Malagueta o Paseo de Sancha.
También cuenta con una Semana Santa de interés turístico internacional.
En definitiva, hay pocos sitios como Málaga para sacar tanto partido a un vuelo barato.