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Una compañía aérea de bajo coste (también conocida como aerolínea de descuento o low cost en inglés) es una aerolínea que generalmente ofrece tarifas bajas de vuelo a cambio de eliminar muchos de los servicios tradicionales a los pasajeros.
El concepto surgió en los Estados Unidos antes de extenderse por Europa a principios de los 90 y de ahí al resto del mundo. Originalmente el término era empleado dentro de la industria de la aviación para referirse a compañías con costes de operación bajos o menores que los de la competencia.
El modelo empresarial típico de una compañía aérea de bajo coste se basa en:
- Una única clase de pasajeros.
- Una flota compuesta de aviones de un único modelo, generalmente el Airbus A320 o el Boeing 737. Así se reducen los costos de entrenamiento y servicio.
- Un único tipo de tarifa (normalmente el precio crece a medida que se venden los billetes, lo que busca recompensar la reserva con gran anticipación).
- Plazas no numeradas. Los pasajeros se sientan donde eligen, acelerando el embarque.
- Vuelos a aeropuertos secundarios, más baratos y menos congestionados. De este modo se evitan los retrasos debidos al tráfico y se aprovechan las menores tasas por aterrizaje de estos aeropuertos.
- Vuelos cortos y con muchas frecuencias.
- Rutas simplificadas, potenciando los viajes por etapas en lugar de los engorrosos transbordos en los hubs de las compañías. Así se eliminan molestias por retrasos en la llegada de pasajeros o por pérdida de equipajes procedentes de los vuelos de conexión.
- Los empleados trabajan realizando múltiples tareas. Por ejemplo, hay auxiliares de vuelo que también limpian el avión o controlan la entrada en la puerta de embarque, reduciéndose así los costos de personal.
- El cátering “gratuito” a bordo y otros servicios complementarios desaparecen o pasan a ser de pago. Esto representa un beneficio adicional para la aerolínea.
- Políticas agresivas de acaparamiento de combustible: las compañías compran grandes cantidades de combustible a bajo precio, de forma que si éste aumenta, dicho crecimiento no repercute directamente sobre el precio del billete.
- Bajos costos de operación o menores que los de la competencia tradicional.



